Tres trillizas tridimensionales

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Editorial Libresa
Colección “Mitad del Mundo” nº 16
Quito (Ecuador), 2001
Ilustradora: Eulalia Cornejo
Págs. 86
Edad recomendada: A partir de 7 años

La familia Blanco-Cascante está rodeada de la buena o mala suerte de un número, del mágico y travieso número tres que acompañará a la señora Trinidad desde el día de su nacimiento. Ella tendrá tres novios, tres casas, vivirá en tres ciudades y sufrirá tres embarazos, pero también tendrá tres hijas de lo más traviesas que castigará muy a menudo atándolas entre sí por las trenzas.

Es una historia llena de trastadas, trucos, travesuras, trapisondas y triples emociones dentro de la tercera dimensión de la infancia que acabará con un triple final muy musical y sorprendente.


COMIENZO DEL LIBRO

 

TRES TRILLIZAS TRIDIMENSIONALES
 
EL NÚMERO DE LA SUERTE

El número TRES era casi mágico para la señora TRINIDAD Cascante. Tenía TRES hermanas, tuvo TRES novios, TRES TRABAJOS y vivió en TRES casas de TRES ciudades diferentes.

Casualmente, la casa donde ahora vive es un TERCER piso del número TRES de la calle TRIANA y su código postal acaba en TREINTA y TRES.

La señora TRINIDAD accedió a casarse con el señor Blanco sólo cuando él se lo pidió, de una forma muy galante y TRADICIONAL, nada menos que en TRES ocasiones.

El señor Blanco era un juguetero muy juvenil y juguetón, no en vano trabajaba en una fábrica de juguetes de su propiedad. Allí inventaba y fabricaba diversos artilugios para niños, sobre todo TRICICLOS y TRINEOS.

El señor Blanco no hizo nunca honor a su apellido, ya que de blanco no tenía nada, era bastante morenito. Además, curiosamente, su cara cambiaba de color según su estado de ánimo. Si estaba enfadado se ponía rojo. Si gozaba de tranquilidad, se ponía naranja. Si recibía alguna sorpresa, amarillo. Si esperaba algo, su cara mostraba un precioso tono verdoso, y se ponía gris mientras se dedicaba a buscar la solución a los problemas más gordos que se le planteaban.

Aquel día, el señor Blanco se puso azul cuando, después de TRES años, TRES meses y TRES días de espera, se enteró de que al fin iba a ser papá, o sea que la señora TRINIDAD Cascante estaba embarazada.

– ¡Cariño! ¡Vamos a tener un hijo!

Enseguida gritó TRES hurras y TRES vivas de satisfacción.

– ¡Hurra! ¡Hurra! ¡Hurra! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!

Y es que ya era demasiado tiempo el que llevaba esperando que su propio bebé, igual que todos los niños, disfrutara de los juguetes de su fábrica, especialmente de los TRICICLOS y de los TRINEOS.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

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