Un árbol de Navidad poco corriente

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Ayuntamiento de Ciudad Real. Concejalía de Festejos
Ciudad Real, 2005
Prólogo: Cecilio Lopez Pastor, Cronista de la Ciudad
Ilustraciones: Tony Gómez
Págs.: 28
Edad recomendada: A partir de 3 años

Esta es la historia real de un árbol de Navidad muy diferente a los pinos y abetos que adornamos con luces y guirnaldas.

Incluida en la Guía de Lectura del Servicio Municipal de Bibliotecas del Ayuntamiento de Ciudad Real.


COMIENZO DEL LIBRO

 

UN ÁRBOL DE NAVIDAD POCO CORRIENTE
 

Había una vez una ciudad digna de ser habitada por príncipes y reyes, por eso la llamaban Real. Aunque era pequeña, comparada con otras ciudades, en los últimos años estaba creciendo de un modo espectacular.

Tenía varios parques y jardines, y plazas, muchas plazas distintas donde los niños jugaban felices todas las tardes de todos los días del año.

Una de estas plazas estaba dedicada a Cervantes, el autor de El Quijote. Como era una plaza muy céntrica tenía bares, restaurantes, bancos, kioscos de prensa y golosinas, tiendas de ropa elegante, librerías, una administración de lotería y muchos edificios importantes.

Además de todo esto, tenía algo muy peculiar, un gran árbol en el centro con un tronco tan gordo que para abrazarlo se necesitaban seis o siete abrazos de niño, y con una copa tan inmensa que daba sombra en verano a seis o siete pandillas de chiquillos o ancianos.

Los vecinos de esta Real Ciudad decían de él que era centenario o milenario…
-Y eso, ¿qué es? -me preguntó uno de los pequeños que escuchaban este cuento real o real cuento.
-Pues que tiene más de cien o más de mil años -respondí al pequeño curioso, y continué.

También decían de él que siempre fue un árbol fuerte y con mucha suerte porque el resto de los árboles de la zona no habían podido sobrevivir a una remodelación de la Plaza, y él con tantos a sus espaldas, mejor dicho sobre sus ramas, se alzaba orgulloso de ser tan longevo, emblemático y esplendoroso.

Una mañana de otoño cuando el árbol escuchaba a un grupo de ancianos reírse de los chistes y chascarrillos…
-Oye, ¿qué son los chascarrillos? -me preguntó una niña como tú con los ojos abiertos como soles.
-Chascarrillos son frases graciosas o cuentecillos cortos -le contesté, y continué.

Pues bien, con los chistes y chascarrillos que contaba un viejo rechoncho de mofletes colorados como Sancho Panza, al árbol le dio un ataque de risa y comenzó a agitar nerviosamente sus ramas.

Los viejos miraron hacia arriba y al notar los bruscos movimientos de sus hojas comentaron:

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

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