Figurantes

Se necesitan figurantes con urgencia, la localidad está soliviantada, dicen que viene el Rey a verlo todo. Se necesitan figurantes ya, pero no para una obra de teatro ni para una película, sino para un simulacro basado en la fatalidad. Se dará lata y bocadillo a los participantes, y el drama durará varios días. Los papeles son casi siempre los mismos, pocos y repetidos hasta la saciedad: heridos, fallecidos y familiares, harán de pobres gentes en un guión con características de teatro de terror, un ensayo macabro para el caso de una posible emergencia, pero teatro al fin y al cabo, y ahí puede estar la diversión, si consideramos esta actuación como una especie de espectáculo, aunque tenemos que decir que para los cientos de militares y observadores que lo harán real, no tendrá nada de espectáculo, pues se encuadra en lo que es su verdadero trabajo.
Pero no hay que fiarse demasiado de las apariencias, si alguna vez han participado en un simulacro en un centro educativo, los alumnos lo suelen hacer en cada curso escolar, o en un barco, si han tenido la suerte de disfrutar de un buen crucero, o en cualquier otro lugar, empresa o entidad, donde la normativa de riesgos laborales exija la actuación previa de un ensayo de prevención, habrán pasado un rato divertido o un buen rato de nervios. Ya se sabe que el personal lo hace para que en el caso de que ocurra de verdad, el público esté preparado e instruido para esas contingencias.
Oil Company Daimiel, S.A. es una empresa inexistente, de ficción, pero que tendrá un gran protagonismo la semana próxima, precisamente en Daimiel. Allí habrá aparentemente una gran explosión, a la que le seguirá con toda seguridad un gran y aparatoso incendio, además de graves consecuencias para la salud por los riesgos químicos que afectarán supuestamente a los miles de habitantes de la población. Durante cuatro días, aprovechando que otra empresa, ésta real, estaba desmantelando su edificio, la UME, la Unidad Militar de Emergencias, hará su increíble ensayo en ese lugar. Pero no ha sido ensayo cuando, sin teatros que valgan, no hace demasiados días la UME ha participado para ayudar a cientos de automovilistas aislados por los efectos de la nieve, o en los recientes desbordamientos de los ríos de Aragón, Cantabria y Navarra. Igualmente ha participado en al menos catorce incendios en Castilla-La Mancha, éstos con fuego de verdad, por supuesto.
La UME suele llevar su plan de acción por toda la geografía nacional. Visiten su página web y comprobarán la labor realizada en los últimos años. Ellos se acompañan de miles de personas entre voluntarios, ONG, policías, sanitarios, pero es que deben estar acostumbrados para actuar de la mejor manera si sobreviene una gran catástrofe.
Advierten que no modificarán la rutina de los habitantes, salvo que sean figurantes, claro. Eso esperamos. Ya hay mucha gente apuntada, les han dado horario de mañana o de tarde, se han repartido los papeles y funciones, incluso el lugar donde se debe situar cada uno. Además puede haber un noble espectador siguiendo la trama. Todo sea por evitar los riesgos reales y no por figureo.

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