Concierto-recital en la piscina

Participantes en el acto
Participantes en el acto
“La diversidad del arte y la palabra combinados con la alegría del verano”
 

Con estas palabras defino una reunión de amigos en la noche del pasado sábado día 13 de agosto. La alegría y la distensión nos llevaron a una treintena de personas a participar en una velada original, feliz y divertida, que a todos nos dejó una huella especial de vida jubilosa.
El micrófono y el teclado y la voz de Ambrosio Sánchez–Ballesteros, maestros, fueron la plataforma desde la que conducir y animar el acto. Entre los participantes, acompañados de sus cónyuges y amigos e hijos, siete poetas y escritores y cuatro intérpretes de música y canto.
Los poetas-escritores fueron: Alfredo Sánchez Rodríguez, Jerónimo Calero Calero, Rosa Fernández-Espartero, Antonio García de Dionisio, Cosme Jiménez Villahermosa, Nieves Fernández Rodríguez y yo misma, la convocante y conductora del acto; los músicos y cantantes: Ambrosio Sánchez-Ballesteros (teclado), Javier Muñoz Martín de la Sierra (guitarra), Rosa Martín de la Sierra Fernández-Espartero (soprano) y José Martín de la Sierra (cantante).
Nos sorprendió el grupo que formaban las dos Rosas, que son madre e hija, junto a sus respectivos maridos, Pepe y Luís Mariano, y el joven Javier Muñoz, hijo de la pareja más joven y nieto de Rosa y Pepe, cantando los cinco que componían el grupo familiar, a capella, el refrescante y alegre Benedicat vobis, de Haendel, que abundó de forma sorprendente sobre la interpretación de cada uno de ellos por separado en sus respectivos turnos. Rosa la más joven, soprano, interpretó sola después la famosa y emocionante aria Lascia ch´io pianga de la ópera Rinaldo, también de Haendel. Javier, su hijo, interpretó a la guitarra el tema de Pink Floyd “Wish you were”. Por su parte, los temas de Ambrosio Sánchez-Ballesteros fueron muchos y variados, llevándonos sus ritmos a todos.
Lo mismo que la música y los temas, ritmos y estilos, los poemas y relatos fueron muy diversos, pasando del lamento y reflexión por el drama de los huidos de los conflictos en el Mediterráneo oriental actuales, a poéticas o madrigales, la mirada al genio de los niños y a los patios de antes, o a la angustia de los que buscan un destino laboral, o la del hombre en sí mismo, o la de los viejos; temas culinarios, poemas más sensuales u homenajes a Cervantes en el IV Centenario de su muerte…
Todo ello, música y lecturas alternándose en una amena armonía y participación, cuya gravedad o seriedad interpretativas no quitaban que estuviera exenta de bromas desde “las gradas” o desde el micro, en la más distendida relación de amistad y confianza.
Un sarao, en fin, feliz y alegre que, a continuación, rematamos con una cena en las mesas instaladas en el recinto con platos también variados que todos aportamos.
Mientras cenábamos se alternaron las interpretaciones al micro, como el Oy comamos y bebamos del Cancionero de Palacio de Juan del Encina, en las voces de Rosa y su marido Luís Mariano, acompañados al teclado por Ambrosio, u otras piezas que se animó a cantar Antonio García de Dionisio, el famoso Toni Garsi de décadas pasadas, igualmente llevado por el teclado de Ambrosio y acompañado de su voz. Generosidad, alegría, sensibilidad artística en una reunión de amistad y entrega para alimentar la vida de cada uno en los días de verano, que nos convoca a sus brazos palpitantes e inflamados.
Isabel Villalta (https://isabelvillalta.blogspot.com.es/)

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