FENAVIN y las borracheras

No, no, que nadie se alarme, no es que en tres días laborables que es lo que dura la Feria Nacional del Vino de cara a la galería, (otra cosa son los preparativos para tenerla lista), haya personas ebrias bamboleándose por los alrededores del recinto ferial, no. Antes hay niños “gorrillas” en bicicleta que deciden no ir al colegio o instituto para sacarse unos eurillos en el aparcamiento en pleno horario escolar y plena crisis.

Pero no viene mal hablar del tema de las borracheras, lo hacen los mismos catedráticos de universidad invitados a las mesas redondas y actividades literarias; también los mismos escritores en “El vino de los poetas” detallando cómo bebía Valle Inclán, comentando que era necesario enviarle una criada a la taberna; también  cómo se embriagaba, no siempre de poesía, Rubén Darío; o la forma tan especial de beber de los hermanos Machado, o incluso del fino gaditano en propia botella madrileña de Rafael Alberti, incluso cómo beben ellos mismos vino o destilados,  aunque les salgan señoras valdepeñeras defendiendo con voz en alto frente a Almudena Grandes, Benjamín Prado y Chus Visor para decir que en España no hubo borracheras hasta que llegaron los destilados.

Hasta los poetas de aquí juegan con palabras como la ebriedad, es el caso de “Ebriedad en los versos de La Mancha” con el poeta José Mª González Ortega quien acompaña a su propia hija Marina y al actor Pedro Morallón en los recitados.

Nos quejamos del poco tiempo que dura la Feria, o de no entender de vinos, incluso de no poder beberlos, nos quejamos del excesivo tiempo para acreditarse en el horario de mañana, o del calor si degustamos un vino de más o de menos grados, aunque el aire acondicionado funciona con frescor a destajo. Poca embriaguez podemos cargar sobre nuestros estómagos y cerebros cuando sólo ha sido una copa, estupenda eso sí, y muy bien comentada, en una especie de cata fantástica.

Luego está la promoción exterior, la producción, la economía y el negocio, siempre relacionados con países exóticos y lejanos como China, Turquía, Rusia o Estados Unidos, que la pela es la pela, pero a cada uno nos alimenta lo que nos alimenta y, con mi escaso tiempo, no dudo en meterme en varias actividades referidas a “La cultura y el vino”. No en vano, la literatura ha sido siempre la mejor invitada por el director de la Feria, también poeta y escritor Manuel Juliá.

El profesor universitario, escritor y crítico Rafael Morales mantendrá dos mesas redondas denominadas “La literatura y el vino”, acudimos a la segunda de ellas, una delicia escuchar a Pedro Álvarez de Mirada, Antonio Rey Hazas, junto a los poetas Antonio Lucas e Idoia Arbillaga. Y escuchar sus palabras, poéticas o no. Borrachos salimos de léxico y vocablos como vinoso, vinosidad, vinariego, vinazo, vinatería, vinería, vinicultor, vinoteca…, y de refranes y dichos populares vinateros como “El vino como rey y el agua como buey”, al hablar de cantidades y calidad en los caldos. O el refrán “Pregonar vino y vender vinagre”. Piripi, merluza, torrija, castaña, trompa, pedal, taruga, junto a 116 verbos interminables sobre emborracharse. Deseamos que siga la Feria durante muchos años y que nos embriague.

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