Bicicleta, Pelota, Cuchara…

Se oyen esta tarde ruidos en la calle, es extraño como cuando se oyen las caceroladas, sonidos que parecen aplausos, pero no son aplausos. Es como si ya hubieran pasado de moda estas tendencias que duran un minuto y que dejan paso a otras más modernas y actuales, más polémicas, o virales, un poco acusadoras, tiernas, opinables… Parece que fueran creadas para salir un solo minuto en los telediarios.  Después no interesan, se les pasó el tiempo y el arroz de ser protagonistas.

                Son ruidos de dejar rodar los patines en una calle en cuesta, aunque parecían aplausos adelantados. Salgo a la terraza y un trinomio de palabras se me representa: Bicicleta, merienda, patines… son dos niñas solitarias como la calle, silenciosas, mellizas o gemelas quizá incluso aburridas, sin ganas de desplazar sus ruedas. Una está a 15 metros de la otra, habrán sido advertidas, eso convierte el juego en algo artificial, insulso. Y me da otro trinomio: Bicicleta, pelota, manzana…, para recordar a Pasqual Maragall y su trinomio famoso que le llevó al documental de Carles Bosch sobre la memoria de los afectados por Alzheimer.

                ¿Tendremos memoria para lo que nos está pasando en la pandemia? ¿O nuestras emociones y pánico de ahora se difuminarán para quedar volátiles como algunas imágenes selectivas les quedan a los niños?   De niña se me quedó la imagen del abuelo fallecido y lo tengo tan presente como su cuerpo estaba. Para él fue el Parkinson, su trinomio sería: bicicleta, temblor, caída. Desde aquel día me niego siempre que puedo a ver o a mirar un fallecido. ¿Eso es trauma? ¿Se curará lo que estamos viviendo? ¿Se les curará a los niños lo que viven? ¿Se acordarán del binomio Bicicleta, pelota, patines…? ¿Recordarán lo de la regla del número 1: Un metro, un adulto, un juguete, una hora de asueto, un kilómetro, una mascota, una mascarilla…?  ¿O se les mezclará todo en el cerebro al vivir horas tristes con abuelos y abuelas que no verán?, o por el contrario tendrán ilusión de verlos bajo un balcón con el virus aísla en su propia casa, en su propia calle, y unos señores mandamases dicen si pueden ir al cole, al patio, a la playa, en el año 2020 prohibido.

                Veo a otros niños gemelos en las pantallas, curioso, hijos de un amigo, ¡están preciosos!, él sanitario y poeta, y como todos, tiene tantos ingredientes de valentía como de miedo, pero la balanza está en la valentía, lo sabe. Sus niños responden con naturalidad a la entrevista televisiva, a los detalles de la gran salida infantil del confinamiento, quizá porque les han explicado bien lo de salir al parque, tienen patinetes: bicicleta, patín, patinete… Ojalá los niños del mundo suban al trinomio, sin necesidad de acudir nunca a la “Escala Mini Mental Lobo” para estudiar el deterioro de personas mayores. Las perdemos a miles,  no con el trinomio  de Maragall, sino con el original y obsoleto: peseta, caballo, manzana… Ese es otro y viejo.

 

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