Quincemayeando

Llevan un año despertando a su realidad estos chicos y chicas del 15M, chicos y chicas que no son tan chicos, pues gente muy mayor, y cercana a su ideología que parece que no hay tal, se ha acercado hasta ellos para desperezarse juntos.

Y puede que lo lleven despacio, que su mensaje vaya calando como una lluvia fina que nos moja a todos, aunque pretendamos evaporar la humedad que ya ha llegado a nuestra piel o neguemos su importancia. Es posible que vaya lento, a pesar de ser un gran movimiento internacional que protesta ante el mundo y contra sus gobernantes. Si queremos ver sus resultados, nos encontramos que a juzgar por de lo que ellos se habla, no han conseguido mucho.

Sin embargo, han cumplido un año, y eso es importante y pese a ser una celebración extraña, seguro que no han podido olvidar que hace un año protestaban contra el paro y hemos empeorado, contra la educación y también hemos empeorado, contra el Plan Bolonia que aseguran les ha perjudicado, contra la crisis que se ha encrudecido…

Total, que si echamos la vista atrás, nos damos cuenta que nada se ha solucionado, yo diría que todo está por hacer, que no vale con indignarse como nos aconseja el viejo redactor de la Declaración de los Derechos Humanos, Stephane Hessel, en su libro detonante de todo un movimiento y que dará nombre a una generación, sino que pasado un año de organizarse en asambleas, acampadas, con lemas antisistema como el de que “no nos representan” o “democracia real ya”, o “no somos marionetas ni mercancía”, o contra el consumo mediático, etc, es hora de pasar a la acción. Y tienen en sus manos, casi literalmente por los teléfonos móviles, los medios para aconsejar a indignados, o a dormidos, o a aborregados las mil y una soluciones para ayudar en los casos más graves, hay tanto paro, pues si lo que necesitan son abogados que los busquen en esas comisiones que han creado como Acción, Comunicación, Barrios, Legal…

Analizando el movimiento del quince de mayo, observamos que surge alrededor del 30 de marzo de 2011, casi tendríamos que titular este escrito como treintamarceando. Puede que tras realizar acampadas haya llegado la hora de unir fuerzas y encontrar la sinergia de conseguir trabajo y trabajar con esfuerzo en esos grupos que ellos mismos han creado y que prácticamente tienen los mismos nombres que los ministerios de las naciones contra las que protestan. Es hora de redactar decálogos de acción para que en mayo de este año o de cualquiera, el 15M aconseje con motivos coherentes y convincentes realizar actos legales con fundamento para mover, movilizar y cambiar este mundo haciéndolo más solidario con los necesitados. Razones no les faltan y propuestas tampoco, quizá con otro año de tiempo pasen a la acción y nos contagien con su ilusión, si es que no estamos contagiados, para que podamos realmente ayudarlos.

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