Las (otras) bibliotecas

Un compañero de trabajo de fuera de la región se sorprendió de la gran Biblioteca que tenemos en Ciudad Real, ubicación, buen funcionamiento, numerosas actividades y volúmenes. Yo no me sorprendí de su comentario, pero me felicité de que en un momento dado, alguien quiera rellenar un hueco de tiempo, y al elegir entre cafetería y biblioteca, entra en la biblioteca, se embebe de su silencio, de su murmullo, de su calidez o frescura, de su programación fielmente servida por el coordinador, de su tranquilidad o efervescencia cultural, saliendo así más alimentado.

Las bibliotecas nos han dado muchas veces la vida, hace poco descubrí que un jovencísimo compañero de grupo literario fue asiduo de mis actividades en Bibliopesca donde los niños “pescaban” títulos y jugaban con ellos. Lógico, pensé que ahora recite y escriba como lo hace. Buscando entre viejos papeles, su nombre lo delató antes que su carita ávida de textos infantiles.

Saltando el charco, también temporal, en República Dominicana se acaba de celebrar la Asamblea de ABINIA (Asociación para el desarrollo de las Bibliotecas Nacionales en Iberoamérica), donde se ha tratado el papel que deben jugar las bibliotecas en la zona. Con opiniones de expertos para calibrar la marcha de las bibliotecas iberoamericanas y cumplir así los objetivos del milenio.

Y no yéndonos del continente, en Paraguay, celebran ahora mismo una ruta especial de bibliotecas, en un programa de interés cultural que lleva a los lectores a visitarlas por el país en autobús, incorporándose a la ruta en el punto deseado, incluida la biblioteca de una cárcel de mujeres. Ya dijo Cicerón que si cerca de una biblioteca tenemos un jardín, no nos faltará de nada. Otros autores han dicho después que una biblioteca es la más poderosa y peligrosa de las armas, al estar llena de ideas.

De vuelta de la Ruta, destaco una Biblioteca especial, la de la Casa de Castilla La Mancha en Madrid, con 3000 volúmenes, donde en cuatro armarios nombrados con letras mayúsculas se encuentran los libros que allí se presentan de autores de la comunidad, no faltan ediciones importantes de Don Quijote de la Mancha y otras de patrimonio histórico y espacios naturales.

Uno de mis sueños es estar cerca de las bibliotecas, disponer de una grande; a lo largo de mi vida me preocupé y trabajé en/ por ellas, estudié las bibliotecas escolares en una especie de máster de especialista, falta hace el servicio de bibliotecas en los centros educativos, sobre todo en Primaria, algún día alguien se remangará por ellas y aplaudiremos. Creo que se hace ya.

Aunque los libros de las bibliotecas particulares y domésticas nos empujan a salir de casa, por espacio vital, a reflexionar qué está pasando con el papel maravilloso donde se albergan las ideas, seguiremos haciéndoles hueco dentro de lo posible. Ya dijo Jorge Luis Borges que el paraíso sería algún tipo de biblioteca. Seguiremos haciéndola como podamos, con préstamos y/o llenando sus estanterías. Feliz Día de las Bibliotecas. Mi solidaridad para la de Cebolla asolada por inundación.

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